Museo del Presidio de Ushuaia: historia del penal en el fin del mundo

Si en Ushuaia tiene apenas medio día, vaya al Museo Marítimo y del Presidio. No es solo un museo, es un complejo de cuatro museos bajo un mismo techo, dentro del edificio de un penal real que funcionó entre 1902 y 1947. Acá estuvieron anarquistas, asesinos seriales, presos políticos y reincidentes comunes. Y fueron ellos los que construyeron Ushuaia, la ciudad en la que está parado ahora.

Llevo años trayendo a los huéspedes acá y cada vez encuentro algo nuevo. En este artículo va todo lo que conviene saber antes de la visita: historia, los personajes principales, qué ver, cuánto cuesta y cómo armar la visita.

Por qué construir un presidio en el fin del mundo

Fines del siglo XIX. Argentina acababa de consolidar Tierra del Fuego frente a Chile por el tratado de 1881. Territorio enorme, clima duro, población europea cero: solo indígenas yámana y selk'nam. ¿Cómo retener la tierra? La respuesta llegó mirando a los británicos, que colonizaron Australia con manos de presos. Los argentinos decidieron repetir el manual.

En 1896 el presidente Julio Argentino Roca firmó el decreto que creó en Tierra del Fuego un penal para reincidentes, el Presidio Nacional de Reincidentes. Idea simple: mandar acá a los más pesados para que cumplieran condena y al mismo tiempo construyeran la infraestructura del nuevo bastión argentino.

Los primeros presos llegaron en 1896 a la Isla de los Estados, y en 1902 el penal se trasladó a Ushuaia. En ese entonces vivían acá apenas unas decenas de personas: misioneros anglicanos, un par de funcionarios, indígenas. El presidio fue el núcleo alrededor del que creció la ciudad.

Arquitectura: estrella de cinco puntas

El edificio fue diseñado como estrella de cinco puntas. En el centro, un hall circular tipo rotonda con una torre de vigilancia, desde donde salen cinco pabellones de unos 70 metros cada uno. Desde un solo punto se podían controlar todos los pasillos al mismo tiempo: el esquema panóptico clásico, pensado por el filósofo Jeremy Bentham en el siglo XVIII.

Las celdas son chicas, unos 4 metros cuadrados, sin calefacción. Las paredes son gruesas, de piedra y ladrillo cocido por los propios presos. En invierno la temperatura interior bajaba casi a la de afuera, y afuera había -10 °C. Hoy los pabellones albergan cuatro museos distintos, y parte de las celdas se conserva tal cual estaban: cama, balde, manta fina. La atmósfera abruma.

El presidio lo construyeron los mismos presos que después iban a vivir adentro. Las obras llevaron más de 20 años; recién en los años 1920 quedó terminado.

Reclusos famosos

Simón Radowitzky

Judío ucraniano, nacido en 1891 en Kamianets-Podilskyi. A los 18 años emigró a Argentina y se hizo anarquista. En 1909, en Buenos Aires, arrojó una bomba al carruaje del jefe de policía Ramón Falcón en venganza por la represión a una manifestación obrera. Falcón murió. A Radowitzky le dieron perpetua y lo enviaron a Ushuaia.

Cumplió 21 años de condena, la mayor parte en aislamiento. Intentó fugarse varias veces; una vez casi lo logra: sus cómplices llegaron en lancha, pero los interceptaron en el canal Beagle. En 1930 el presidente Hipólito Yrigoyen lo indultó. Se fue a Uruguay, después combatió en España con los republicanos y murió en México en 1956.

Su celda está marcada con una placa especial. En la pared, un retrato.

Cayetano Santos Godino

Apodado Petiso Orejudo. Asesino serial de niños. A los 16 años ya había matado a cuatro y había intentado matar a otros nueve, prendiendo fuego a bebés en cochecitos. Uno de los primeros asesinos seriales documentados de la historia argentina. Recibió perpetua y fue mandado a Ushuaia.

En el penal lo odiaban incluso los otros presos. Torturaba gatos en la celda; en 1944 o lo mataron los compañeros de celda o murió "en circunstancias no esclarecidas". El museo conserva su celda y una copia de su historia clínica: lectura helada.

Ricardo Rojas

Conocido escritor e historiador argentino, rector de la Universidad de Buenos Aires. Confinado en 1934 por oposición política al régimen de Justo. Cumplió poco más de un año y después escribió "Archipiélago", uno de los testimonios más famosos sobre la vida en el Presidio. Su celda también se conserva.

Llegada y vida diaria de los presos

A los presos los traían desde Buenos Aires por mar; el viaje duraba 2–3 semanas. En el muelle de Ushuaia los recibían con uniforme rayado amarillo y negro y grilletes. Del puerto al penal los llevaban caminando por la calle principal. Según los testimonios, eso no asustaba mucho a los habitantes: todos sabían que media ciudad, de un modo u otro, trabajaba para el penal.

El día arrancaba a las 5 de la mañana. Los dividían en brigadas: leñadores (cortaban madera en los cerros), constructores (levantaban edificios en la ciudad), portuarios (cargaban barcos), ferroviarios (construían y operaban el ferrocarril de trocha angosta que hoy funciona como el turístico Tren del Fin del Mundo). Por el trabajo cobraban un simbólico, que podían gastar en la proveeduría del penal.

Comida: porotos, pan, mate, a veces cordero. En invierno sumaban grasa para calorías. Escaparse era prácticamente imposible: hasta la ciudad chilena más cercana, cientos de kilómetros de montaña y bosque; al continente argentino, un canal que sin lancha no se cruza. En medio siglo de penal, las fugas exitosas no llegaron a cinco.

Lo que construyeron los presos

Esto es quizá lo más impactante. Los presos del Presidio prácticamente construyeron Ushuaia. Lista parcial:

  • Ferrocarril Tren del Fin del Mundo, la trocha angosta que llevaba madera del actual parque nacional a la ciudad. Hoy funciona como tren turístico.
  • Puerto de Ushuaia: muelles, depósitos, faro.
  • La primera usina eléctrica de Tierra del Fuego.
  • La mayoría de los edificios de ladrillo del centro viejo, incluidos la iglesia y la municipalidad.
  • Caminos de los alrededores, entre ellos los que llevan al parque nacional.
  • Áreas de extracción de madera y el aserradero.

Cuando en 1947 el presidente Juan Domingo Perón cerró el penal por decreto (lo consideraba una violación a los derechos humanos), la ciudad entró en crisis: toda la economía giraba en torno a los presos. Como compensación, Perón declaró a Ushuaia zona franca, y eso salvó al pueblo.

Cuatro museos dentro de uno

Después del cierre, el edificio pasó a la Armada Argentina: hubo una base naval. En 1994, por iniciativa de una fundación privada, se abrió el museo. Hoy el complejo tiene cuatro exposiciones separadas:

1. Museo del Presidio

Es la muestra central. Celdas restauradas, objetos personales de presos, fotografías, documentos. Maniquíes con uniforme rayado. Historias de personas concretas con biografías en las paredes. Uno de los pabellones se dejó a medio derrumbar: así estaba el edificio cuando lo encontraron en los años 1990.

2. Museo Marítimo

Historia de la exploración de los mares del sur. Maquetas de barcos, incluido el Beagle, el Endurance de Shackleton y el Pourquoi-Pas? de Charcot. Sección dedicada a las expediciones a la Antártida: Ushuaia es y sigue siendo el principal puerto de salida. Cartas, instrumentos de navegación, relatos de naufragios cerca del cabo de Hornos.

3. Museo Antártico

Geografía, clima, fauna de la Antártida. Objetos de las estaciones, equipo polar. Información sobre los reclamos territoriales argentinos en el sector antártico.

4. Museo de Arte Marino

Pinturas, fotografías, esculturas con tema marítimo y fueguino. No es la parte central del complejo, pero se disfruta después de tres horas de atmósfera carcelaria.

Datos prácticos

Dato Valor
Dirección Yaganes y Gobernador Paz, Ushuaia
Horario 9:00 – 20:00, todos los días (en temporada)
Entrada 15–25 USD (según temporada y categoría)
Vigencia del ticket 48 horas: puede volver al día siguiente
Audioguía 5 USD adicionales
Idiomas de la audioguía Español, inglés, a veces ruso
Tiempo recomendado Mínimo 3–4 horas
Tienda y café En el predio
Fotos Permitidas sin flash

El ticket vale 48 horas, es un detalle clave. En una sola visita es casi imposible ver todo con atención: se cansa y baja la percepción. Mejor venir el día 1 unas 2 horas, ver el penal y el museo marítimo, y el día 2 volver para el Antártico y el de Arte.

Cómo llegar

El museo está en el noreste de la ciudad, junto a la ex base naval. Desde la peatonal San Martín, 15 minutos a pie. Si viene del puerto, oriéntese por el edificio grande amarillo de pabellones largos.

Taxi desde el centro, 3–5 USD. Estacionamiento gratis frente al museo.

Lo que recomiendo a los huéspedes

Cuando guío un city tour por Ushuaia siempre incluyo el museo. Entramos por 1,5–2 horas: vemos el pabellón principal del penal, pasamos por las celdas de Radowitzky y Santos Godino, recorremos parte del museo marítimo con la maqueta del Beagle. Alcanza para entender el contexto de la ciudad.

Si está en Ushuaia 3–4 días y le interesa la historia: tome la audioguía y deje al menos medio día. Lleve algo abrigado: los pabellones no se calefaccionan, la temperatura interior es de +10 a +12 °C incluso en verano.

Con chicos menores de 10 años se puede ir, pero tenga en cuenta que algunos materiales son fuertes (fotos de presos congelados, historias de homicidios). Las explicaciones orales son en español; el inglés está en cartelería.

Qué ver cerca

Después del museo lo lógico es caminar por la costanera Maipú: cinco minutos a pie. Más allá, el casco antiguo con casas de principios del siglo XX, muchas construidas por presos. En la peatonal San Martín, los mejores restaurantes con centolla.

Si le quedan fuerzas, en otros 20 minutos a pie llega al puerto de Ushuaia y al monumento a los veteranos de Malvinas. La puesta de sol sobre la costanera es parada obligatoria.

Cierre

El Museo del Presidio no es una atracción turística en sentido puro. Es un lugar serio con una historia difícil que explica de dónde viene Ushuaia y por qué es lo que es. Tres horas adentro le dan más entendimiento de Tierra del Fuego que tres días en cualquier otro lugar.

Si planea viajar a Ushuaia y quiere incluir el museo en un programa con buen contexto en ruso, escríbame por WhatsApp. Armamos un recorrido de 1–3 días con city tour, museo, Tren del Fin del Mundo y parque nacional.